Hoy no es día de Viernes Santo. Yo a esta hora debería estar durmiendo después de haber pasado toda la Madrugá en la calle viendo a la Esperanza de Triana, al Caballo, al Gran Poder, a la Esperanza Macarena...
Debería estar durmiendo y en un par de horas despertarme, guardar la mantilla y vestirme de Viernes Santo, arrastrando el cansancio de toda la semana y recomponer fuerzas para ver al Cachorro de Triana... pero no es así. Llevo muchas horas despierta y no estoy cansada.
Esta Semana Santa ha sido incompleta, no ha podido salir mi hermandad, no he podido vestirme de mantilla ni he podido disfrutar tanto cómo me hubiese gustado.
Ha sido una Semana de pinganillo, de esperas y de tristeza al pensar que hasta el año que viene no volveremos a vernos. Pero eso es lo que nos queda, la esperanza de que el año que viene sea una Semana Santa completa.
Aún podemos pensar que la tarde se arregle. Eso espero. Y sino, lo dicho, hasta el año que viene!